Estoy en el coche mirando por la ventanilla observando la preciosa ciudad de Madrid. Pocas veces me he percatado de lo bella que es esta ciudad, es hermosa. Dani adora León, dice que es la mejor ciudad del mundo, pero yo adoro esta ciudad. No sé, la veo tan llena de oportunidades. Por eso me fui aquí, porque creía que aquí encontraría el trabajo de periodismo. Quería ser periodista, quería ser presentadora, quería llegar a la gente, comunicar buenas noticias, o simplemente dar ejemplo a las jóvenes almas perdidas que hay sueltas por el mundo, que no son pocas. Y ahora, ahora estoy embarazada, parada, (sí, habéis leído bien, parada, me han echado del restaurante), sin novio, sin mi mejor amiga, sin mis padres, sin nadie... bueno a ver, tener tengo a mi lado a Uri, a Tina, a Fernando y a Nacho, ellos me están apoyando en todo lo que pueden y más, pero para mí no es suficiente, no sé, así no puedo ser feliz. ¿Cómo voy a ser feliz? Joder, si es que siento que estoy liándola más. O sea, entendedme, es que no les he contado a nadie que estoy embarazada y llevo dos semanas sabiéndolo y no se lo he contado. Ahora cada vez que intento contárselo, pues me echo atrás. Pero, si me preguntáis por qué lo hago, es que no lo sé ni yo. Ellos me han demostrado infinidad de veces que ellos me están apoyando en totalmente en TODO, pero por algún motivo que mi subconsciente sabe, no soy capaz de contarlo.
Tina me coge de la mano, me la acaricia.
-¿Te encuentras bien cielo? ¿Estás cansada? -Me pregunta ella con cariño.
Yo muevo la cabeza, la miro, sonrío y asiento.
-Enseguida llegamos. -Comenta Nacho, que es el que está conduciendo.
Para en un semáforo, me apoyo en el respaldo del asiento, cierro los ojos con fuerza, el estómago se me está revolviendo, Dios mío ahora no, por favor, ahora no, ahora no, ahora no, joder, hostia puta. Me da tiempo a abrir la puerta, mientras la bilis me sube por la garganta y echo el potaje en la calzada. Dios... qué vergüenza.
Un copiloto del vehículo que estaba detrás del que estaba a nuestro lado, asoma su cabeza por la ventanilla y me empieza a decir de todo menos guapa.
-¡Gorrina! ¡Marrana! ¡Está ensuciando la vía pública asquerosa!
Yo seguía con las arcadas y los mareos, madre mía, esto es demasiado desagradable y bochornoso. Espero que ahora no se ponga en verde y provoque un atasco por estar vomitando, vamos ya lo que me faltaba por vivir, y para echarle más hierro al asunto el "señor" seguía insultándome. ¿Acaso no ve qué no lo estoy haciendo aposta? Vamos hombre, se merece que le pote en la cara, verá lo guarra y asquerosa que soy capaz de ser.
Varios coches pitan, creo que es porque el semáforo ya está en verde y hay varios coches que no pueden avanzar. Todo está bastante confuso ahora mismo para mí.
Vale, creo que ya no queda nada más que pueda tirar, creo que mi cuerpo lo ha expulsado todo.
-Anna, ten, límpiate la cara y bebe agua, ¿puedes o te ayudo? -Me dice Nacho que está fuera del coche delante de mí con la precaución de no pisar mi huella sobre la calzada.
Cojo el pañuelo, me limpio la boca, me lo guardo en el bolsillo de la chaqueta y cojo la botella de agua, le doy unos tragos inmensos para quitarme ese mal sabor de la boca. Buag... asqueroso todo.
-Anna, ¿te encuentras bien? -Me pregunta Tina que también había salido del coche-. Dios mío, estás pálida... -Se la ve preocupada.
Pobre mujer...
Los pitidos no paraban de inundar la calle, la gente tiene prisa, y yo tengo un marrón encima que tela marinera.
Nacho mira hacia la ilera de coches y grita:
-¡EN VEZ DE ESTAR TODO EL RATO DANDO POR SACO, PODRÍAIS TENER UNA POCA DE CONSIDERACIÓN CON ESTA CHICA QUE ESTÁ EN MAL ESTADO! ¡¿O ES QUÉ NO LO VEN?! ¡NO ESTAMOS AQUÍ POR PLACER HOSTIA PUTA YA!
Levanto la cabeza y miro a Tina.
-Y-ya estoy bien... podemos irnos ya.
Nacho me mira.
-No faltan ni tres minutos para que llegemos al hospital, ¿crees que podrás aguantar?
-¿Aguantar el qué? -Pregunto con un deje de humor-, sí me he quedado más seca que el río Turia.
Ellos sonríen y se ríen.
-Venga, vamos.
Tina y Nacho suben al coche, yo me pongo lo más cómoda posible sobre el asiento. Fernando se gira y me mira, estaba sentado en el asiento del copiloto. Me mira y me tiende una bolsa de plástico por si vuelvo a tener otra vez ganas de vomitar.
-Gracias. -Le digo cogiéndola y dejándola sobre mi regazo.
-Estás pálida, ¿te encuentras bien? -Me pregunta amablemente.
Tina me mira, mientras Nacho se incorpora al tráfico.
Bien, ahora podría decirles que esto que me acaba de pasar es porque van a ser abuelos, pero vamos a ver.... no.
-Me habrá sentado mal el desayuno, tengo el estómago algo revuelto y el viaje en coche pues... no ayuda.
Anna, te lo digo desde el cariño que te tengo desde aquel día en que diste el coñazo de nacer: ERES LO MÁS ESTÚPIDO QUE HA PASADO POR EL PLANETA TIERRA. ¡Díselo tonta! ¡Se alegrarán por ti! Cuanto más tardes, peor será.
Hoy a mi querida Ann le ha dado por aparecer, hacia tiempo que no venía por aquí, qué alegría volver a tenerla de vuelta.... (ironía chicos, ironía)
Llegamos al hospital, subimos a ver a Leila que cada día está más grande y fuerte, aún necesita de aparatos para poder mantenerse con vida, pero estamos casi seguros de que pronto, muy pronto, saldrá adelante y crecerá sana y fuerte.
-Hoy le dan el alta a Daniela. -Me cuenta Uri interrumpiendo el silencio que había entre nosotros dos.
Estamos contemplando a la pequeña que ahora duerme como un angelito en esa incubadora que la ha mantenido con vida tanto tiempo.
Miro a Uri. Tiene la cara demacrada, su aspecto le delata un agotamiento titánico, pero ahí sigue, al pie del cañón como un valiente. Pobrecillo... lo que está pasando es bastante duro.
-¿Ha vuelto a ver a la niña? -Algo me dice que no debería hacer esas preguntas.
-No, ni siquiera la ha mencionado.
-¿Con quién está ahora?
-Suelen venir unos tíos y unas primas suyas, su abuela se pasa de vez en cuando, pero está con ella.
-¿Has hablado con ella?
-No he tenido el valor suficiente para hacerlo.
-Bueno, ella también podría tomar el interés de acercarse y hablarte a ti.
-Ya, pero tanto tú como yo sabemos lo que hay sobre la mesa, y las cartas nos rebelan que ella no va a mover un dedo por su hija. -Dice indignado y cabreado.
Agacho la cabeza, las lágrimas nublan mis retinas.
-¿Cómo puede estar pasándonos todas estas cosas? ¿Qué hemos hecho mal? Dios mío...
Uri respira profundamente y responde:
-No lo sé... -Dice en tono muy seco-. Anda, vete, son las doce casi, debes ir a ver a Dani, yo iré en un rato.
Asiento con la cabeza y me voy hacia la UCI.
Daniela vio a su hija hace un par de semanas, nadie se esperaba su reacción al verla, cada vez que lo recuerdo se me ponen los pelos de punta y se me encoge el corazón, como he dicho antes, nadie se esperaba su reacción:
Ella tenía muchas ganas de conocer a su hija, quería verla, decía que lo necesitaba.
Un enfermero la llevó en silla de ruedas ya que ella no podía caminar, no se encontraba con fuerzas de hacerlo, pero aún pudiendo hacerlo, el protocolo del hospital manda trasladar a los pacientes en camilla o en silla de ruedas, el caso es que la acercaron para que pudiera verla, y cuando lo hizo se quedó mirándola durante un rato que para todos se nos hizo eterno. Nadie quiso decir nada, era mejor dejar que ella dijera lo que tuviera que decir cuando lo considerara necesario.
-¿Esta niña es mi hija? -Preguntó.
Uri asintió.
Ella nos miró y negó con la cabeza, justo en ese momento a todos los presentes creo que nos invadió el miedo, incluyéndola a ella. Nosotros teníamos miedo a su reacción que por lo que creo que a todos respecta, no fue lo que esperábamos.
-Por favor, ¿me puede llevar a mi habitación? -Preguntó al enfermero.
-Pero Daniela, ¿no tienes nada qué decir? -Le preguntó Uri aterrado.
Ella sin mirarle le respondió:
-No, solo que necesito descansar.
-Pero...
Se quedó con la palabra en la boca.
-Vámonos por favor. -Le suplicó al enfermero que sin voz ni voto cumplió la petición de aquella joven que desde entonces, no es aquella chica alegre y todo lo bueno que se puede decir de una persona como ella.
SIENTO QUE HAYA SIDO TAN CORTO O TAN MIERDA, ME DA IGUAL COMO LO DEFINÁIS, PERO DAROS LAS GRACIAS POR GASTAR UNOS VALIOSÍSIMOS MINUTOS DE ORO PARA LEER LO QUE DE MÍ IMAGINACIÓN SALE. GRACIAS.
@_TinaGarcia
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