Han pasado cuatro semanas desde que Daniela se marchó. Las cosas siguen su curso, la vida sigue para todos aunque ahora parezca que se ha detenido, pero no, la realidad es que la aguja fina del reloj del tiempo sigue haciendo a su tic tac, tic tac... las nubes sobrevuelan los cielos de Madid dejando caer lluvias con tormenta que hacen que esos días la tristeza se magnifique más, la gente va entrando y saliendo de sus casas al trabajo, del trabajo a comprar, de comprar a por los niños al colé y del colé con los niños a casa. A ver, que he generalizado mucho la cosa, luego ya cada uno que viva su día a día como le sea conveniente y guste, eso ya no es cosa mía. A lo que yo quiero ir a parar es a que todo fluye, el tiempo no se detiene, que las sensaciones que nos causan algunos acontecimientos que ocurren a lo largo de la vida pues que nos hacen creer cosas que en verdad no están sucediendo porque es simplemente imposible que ocurran. Lo siento, creo que por ahí ha faltado alguna coma o un punto o algo, pero ya ven, no lean en voz alta, que lo lean vuestras conciencias, ellas no se ahogan, ¿no? ¿Lo habéis probado alguna vez? Bueno, si se ahogan vosotros me lo decís, bien es cierto que ahora mismo yo podría comprobarlo pero ahora os tengo que contar lo que sucede en mi presente, mis sensaciones y emociones y es ya demasiado lío para mí con todo lo que llevo encima... ¿Por dónde iba? Bah... la vida.... pues eso... que la vida sigue y algún día por capricho del que creó la materia, la vida y todo lo que exiiste, pues todo se va al garete, fin, hasta nunca tarunka. Sí, estáis en lo cierto: me lo acabo de inventar.
Acabo de salir de la ducha. Estoy frente al espejo contemplando como mi cuerpo está empezando a cambiar por el embarazo. Aún no le he dicho nada a nadie, es algo imperdonable por mi parte, pero es que es lo que les faltaba por recibir... Anna está embarazada. Debo contárselo a sus padres, deben saberlo, ya no dispondré de tiempo para ocultarlo, ahí dentro está creciendo una persona y eso en una chica como yo se nota.
-Hola bebé... -Poso mi mano delicadamente sobre mi vientre y lo acaricio suavemente, con delicadeza-. ¿Qué tal ahí dentro? ¿El alojamiento bien? La comida está buena, ¿eh? Es tu abuela que cocina como dios, pero que sepas que hay cosas que mami también cocina, seguro que eso es lo que más te gusta que lo sé yo.
No puedo evitar emocionarme al imaginarme a Dani acercándose a mí, que se agache y deje descansar su mano en mi tripa y empezar a hablar contándole como funciona el mundo, advirtiéndole de como serán las normas de convivencia, que habrá horarios para compartir a su madre... es imposible que no nazcan esos pensamientos en mi cabeza... si me detengo un minuto a pensarlo a fondo, creo que no es el hecho de estar embarazada lo que me fastidia, sino que Dani, el padre de esta criatura, no esté conmigo para poder disfrutarlo. Estoy mil por cien segura de que él estaría como un loco con eso de ser padre. No estaría de más que el milagro entrara a la habitación de Dani y lo abrazara para darle fuerzas para seguir adelante, no estaría de más la verdad que no.
-Verás como pronto tu padre nos estará dando el coñazo...
Digo en voz alta para creérmelo yo también.
Ya me he terminado de arreglar y voy a la cocina a tomarme un batido de frutas con leche. Tina me sonríe afectiva el verme entrar y saluda.
-Buenos días, ¿qué tal has dormido hoy?
Me siento mientras ella me sirve el batido recién hecho.
-Pues mal la verdad, no paro de dar vueltas en la cama.
-Pero eso es porque tú le das vueltas a la cabeza, deberías relajarte.
-Ya.
Eso es tan fácil de decir...
-Tómate el batido anda.
Me lo empiezo a beber. Esto no es desayuno, ¿desde cuándo esto es un desayuno? Es que tampoco tengo mucha hambre por no decir nada de hambre, pero lo tengo que hacer por mi bebé, ya no soy yo sola, somos dos.
Leila es como una muñequita, es una niña preciosa y cada día está más grande, y Uri está como loco con esa pequeña.
-Mira que manitas tiene, mira como las mueve.
Sonrío, qué imagen más bella.
-Es preciosa, sí.
Él acaricia con las yemas de los dedos a la niña y ella le coge un dedo.
Ambos sonreímos.
-Mira, no quiere que te vayas.
Me río. Ojalá Dani también pudiera cogerme de la mano o del dedo... ojalá.
Pasan varios días. Estoy en la cama, no me encuentro bien. Llaman a la puerta.
-¿Sí?
-Anna, ¿puedo pasar? Traigo la ropa lavada y planchada.
Me incorporo.
-Claro pasa.
Tina entra con un montón de ropa lavada y planchada.
-Me sabe fatal que tengas que estar haciendo todas estas cosas tú, siento que me estoy aprovechando de vosotros. -Le suelto con total sinceridad.
A decir verdad, me cuesta mucho expresarme con Tina y Fernando, son buena gente y se portan conmigo mejor de lo que merezco, pero aún así... me cuesta.
Tina me mira y sonríe afectuosa, se acerca a mí y se sienta en la cama.
-Pero no te sientas así tonta, -me sonríe- no te preocupes por nada, yo te ayudo a ti totalmente encantada, además que tú en este estado lo que necesitas es descansar e intentar estar más relajada. Mira la cara tienes, -me toca la frente- parece que tienes unas décimas.
La miro sorprendida, no la puedo ocultar.
-He tenido dos hijos cielo, eso se nota... -Me acaricia la cara.
Ahora yo no sé qué decir.
-¿De cuánto estás?
-Casi tres meses...
Ella sonríe emocionada.
-¡Tres meses! Dani estaría muy ilusionado con todo esto.
Unas lágrimas hacen que sus ojos brillen, pero ella no deja que se les escapen.
Yo no puedo hacer otra cosa más que asentir. Si me pongo a hablar estoy segura de que me derrumbaré y delante de Tina no me apetece que ocurra.
-¿Te vas a venir a ver a Dani?
-No, hoy me quedo aquí, no quiero empeorar ni tampoco ir a verle a la UCI en este estado, no es bueno para él ni para los demás enfermos.
-Bueno, si empeoras me avisas y nos vamos al médico.
-Tranquila, lo haré.
-Te voy a traer un zumo de naranja, ¿quieres algo más?
-No.
-Bueno, bien. -Se levanta y se va.
Me tumbo en la cama, creo que me estoy quedando dormida, pero antes de que Morfeo me atrapara Tina llama a la puerta y entra con el zumo y trae unas pastas en un plato.
-Te he traído unas galletas para que puedas comer si te entra el hambre.
-Gracias.
Me incorporo, Tina me da el vaso de zumo.
-Tómate el zumo que se van las vitaminas.
Sonrío.
-Las vitaminas se evaporan... -Doy un trago al zumo-. Ojalá los problemas fueran vitaminas y se oxidaran como ellas.
Tina sonríe, me acaricia el pelo y me besa la cabeza.
-Eres un ángel Anna.
Me sigo bebiendo el zumo.
-Los ángeles no tienen problemas.
-Claro que los tienen, por eso son ángeles, porque nunca se rinden.
-Estoy obligada a ser fuerte y a no rendirme.
-Porque tienes cosas por las que luchar, por eso no te rindes.
-Pues sí.
-Bueno, te dejo descansar.
Me coge el vaso, me da otro beso en la cabeza mientras yo me tumbo. Ella me mira con dulzura.
-Ya verás como todo va a salir bien Anna, pronto verás como los problemas se habrán evaporado.
Asiento mientras cierro los ojos, tengo bastante sueño y solo quiero ir hacia los brazos de Morfeo y nadar hacia lo más profundo.
-Anna, Anna...
-¿Dani? ¡Dani! ¿Dónde estás Dani? ¡Dime dónde estás!
Empiezo a correr por la oscuridad. Dani me está llamando y no sé dónde está.
-Anna, ven aquí por favor...
-Pero, ¿dónde estás Dani?
-Estoy aquí.
-¡Dani dime dónde estás!
-¡Estoy aquí Anna! ¡Ven!
Intento encontrarlo, pero no sé dónde está, no le encuentro.
-Dani, no te encuentro. ¿Dónde estás?
-Anna ven, ven por favor te necesito, ayúdame.
-¿Cómo que me necesitas? ¡Dani por favor ayúdame a encontrarte!
-Ya sabes dónde estoy. ¡Por favor ven!
El timbre del WahtsApp me despierta.
-¡Dani!
Tengo la respiración bastante agitada. Cojo el móvil y miro el WhatsApp es Uri, me ha mandado una foto de Leila, la veo y sonrío. De repente recuerdo el mal sueño que acabo de tener. Dani me estaba llamando casi a gritos, decía que me necesitaba... Me levanto de la cama, me aseo lo más rápido que puedo y me arreglo para ir a ver a Dani al hospital, no me puedo quedar aquí en casa, necesito verle y aunque él no me lo pueda demostrar sé que también necesita que vaya a estar con él.
Cojo las galletas que me ha dado Tina y me las llevo para el camino. Tengo hambre, eso es buena señal.
Veo a Nacho en la sala de espera. Al verme se levanta sorprendido.
-Anna, creía que estabas pachucha.
-Sí, pero ya estoy mejor, ¿tus padres están dentro con Dani?
-Sí.
-Vale, voy a entrar.
-Bien, luego nos vemos guapa.
Me despido con la mano y entro a ponerme las prendas. Saludo a las enfermeras y a las auxiliares que cuidan muy bien a mi novio y me dirijo a su habitación, doy un pequeño golpecito en el cristal de la puerta para llamar la atención de Tina y Fernando. Ambos salen.
-¿Te encuentras mejor? -Me pregunta Fernando.
-Sí, perdonad por interrumpir...
Obviamente no les voy a contar lo de mi extraño sueño, no quiero parecer tonta.
-Bueno, pues nosotros vamos a salir, te esperamos fuera.
-Vale, hasta luego.
Abro la puerta y entro en la estancia. Me acerco a Dani, le cojo de le la mano.
-Hola mi amor, ya estoy aquí, he venido a verte mi vida. -Sonrío mientras le aprieto dulcemente la mano.
No sé si es por la emoción o yo que sé, pero he notado un ligero apretón de respuesta al mío. Me quedo paralizada. No, no creo que haya pasado, estoy algo emocionada por el sueño, eso es todo.
Un dedo acaricia mi nudillo y se me hiela la sangre.
-¿Da-dani...?
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO ESTE CAPÍTULO. OS QUIERO MUCHO MIS QUERIDOS BOMBONES. CUIDAOS MUCHO MUCHO MUCHO Y SEGUID ASÍ DE GRANDIOSOS!!!!
@_TinaGarcia
No hay comentarios:
Publicar un comentario